jueves, 29 de mayo de 2008

Mi gorro la lluvia y yo

Cuando llueve sobre mojado sucede algo muy raro, a nosotras, las brujas, se nos complica la esencia de existir, no podemos volar y no vemos como yo, sin nadie a quien poder hacer las brujerias que nos gustarían, mojandosenos los harapos, los pelos, el gorro, la escoba, y lo que es peor, el pensamiento. Este último se nos vuelve gachupeta y no podemos controlar este asunto, nos quedamos encerradas, y eso no nos gusta, se nos pone uuummm, que mal.

Bueno, dado que hay contratiempos, cosa, que yo nunca he sabido ¿que es eso de contratiempos? Bueno pues ya lo sé, eso es algo así como que una no puede hacer lo que le salga del gorro. Con lo cual, ¿para qué llevo yo el gorro si no para hacer lo que quiera? Que sepaís que en el gorro guardo toda mi sabiduría, es una prenda muy eficaz, me protege de los rayos del Sol, evita que me piquen los insectos, y muchas más cosas, pero lo más esencial es que tengo mi cabecita protegida con él, y de esa manera mis secretos brujuleros no se me escapan al más alla.

Os voy a contar algún secreto de los gorros, si tienes que hacer alguna cosa importante y no quieres que se te olvide antes de pensar en ello ponte un gorro y haz la precisión pertinente, ¿de acuerdo? Eso hago yo con mis pócimas.

Bueno, la lluvia cree que va a aburrirme con eso del agua, yo sigo con mis pócimas y mis ungüentos y hasta con mis libros. Estando comiendo un día, un no se que descubro, rayos y centellas tengo un montón de libros, y que hago con ellos, estan llenos de polvo y telarañas, y usmeando encima de ellos, ahí, por Satanas, salta un maldito libro y me da en mis narices, ¡uyyy!, que daño, ¡maldito!, si ya decían mis ancestros los libros hay que quemarlos todos, no nos traen más que problemas, ¡MALDITO PROGRESO! Volvere, lloviendo o diluviando, ahí estaré yo con mi escoba, mi gorro y mi yo"JA.JA.JA.

lunes, 12 de mayo de 2008

Una bruja apura

Dicen que las brujas no tienen problemas, la Bruja Pacuja sí los tiene, ¡y como los tengo! uno de los más importantes es el déficit. Yo no sabía qué era esto del deficit, pero ahora sí lo sé, es un montón de cosas que tienes guardas, y si no les das puerta, ¡horror! Cuántos bichos, ¡socorro, frausilio!, esto de frausilio, no penseis que es un invento mío, no, es un sueño que tuve donde conocí a un bicho que me contagio lo más bonito que existe en brujería, ya os lo contaré. Ahora estoy enfrascada en otro asunto que me tiene toitos mis pelos enrredaos.




viernes, 2 de mayo de 2008

Llegó el día

Por fin llegó mi día. Un día esplendoroso, bonito, divertido, muy cariñoso y no se que más decir porque por muy bruja que soy, no soy capaz de entender lo que allí pasó. Lo que sí puedo decir es que la bruja lloró y tuve momentos de paralización. No podía tragar mi propia saliva y sentía que me ahogaba. Qué cosas le pasan a una bruja, no sé si me voy a recuperar.

Voy a ver si os puedo contar alguna cosa. Lo primero que debo decir y me ha divertido mucho es engañar a mi jubilado, y lo he conseguido, claro, con la complicidad de otras personas, las cosas han salido muy bien, y todos estamos muy contentos.

La bruja Pacuja a vivido muchos años con este hombre y los que piensa vivir, porque ahora es el momento más bello de esta unión. Nos conocimos siendo muy jóvenes. Yo por entonces era una bruja sin experiencia y como es natural mis pócimas no salían como yo las soñaba, pero mi paciencia y mi perseverancia me llevó a ser una bruja llena de vida y vitalidad y he conseguido todo aquello que mi corazón deseaba. Os aconsejo a todos que andéis por el mismo sendero que yo, os aseguro que es majestuoso y sabio. Si lo andáis os llevará a la paz y al sosiego que todos soñamos.

Pasaron muchos años para llegar a este momento y en todos estos años hemos vivido momentos inolvidables pero también con muchas penas. Dicen por esos mundos que las brujas no tenemos corazón, pero yo sin embargo os digo que mienten. Nosotras tenemos corazón. Amamos si nos aman y a veces nuestro corazón enferma de tanto querer. Conozco a brujas que tienen su corazón más grande que el propio universo. Bueno que más quereís que os cuente, ah se me olvidaba... ¡dormir con un jubilado es magnífico!. Jajaja

viernes, 18 de abril de 2008

El ascensor


¡Qué cosas satanás, qué cosas! Se han propuesto quitarme mi mejor aliado, mi escoba, ¿quién ha sido el osado que me ha puesto un ascensor para subir a mi castillo?, ¿quién ha mandado hacerme tal fechoría?, que lo quiten que a mí no me hacen falta estos artilugios, ¡pero qué osadía! y encima tiene espejo. Eso lo han puesto para que me mire en él y vea uiii cuantas cosas...

Todos los que están en contra mía os veréis conmigo muy pronto y tendremos que ajustar cuentas de todo. Mirad, he pensado que para llevarnos bien y no pelearnos voy a mezclar en una gran olla, una porción de ilusión, otra de agua muy cristalina, también pondremos besos, muchos besos, de ahí va a salir la mezcla optima y muy hermosa que se llama reconciliación. Y con esta historia demos por terminadas nuestras disputas, ¡que sepáis que en mi guarida mando yo!, bueno al fin y al cabo eso de el ascensor no esta tan mal, parece que me gusta. JAJAJA.

Gracias Vince Alongi

viernes, 11 de abril de 2008

La verdad con luz propia


Los días que he vivido en casi dos años han sido días grises, muy grises. Cayeron relámpagos que incendiaron mi corazón, las cenizas cegaron mis ojos, el agua ahogó la cosecha del futuro. Con mi escoba quería volar, pero de ella me caía, así pasaban los días, esta muy feo que una bruja llore pero lloré y cuánto lloré.

Un día estaba yo preparando una pócima, cuando llamaron a la puerta. Abrí, y no ví nada. Seguí con mi pócima y de ella salió una luz que me iluminó y me hizo ir detrás de ella. La seguí y me llevó a un rincón de mi caverna. Me señaló e insistió en que me sentara.




Yo me senté, y noté que la luz me envolvía, me acariciaba, me besaba y me susurraba al odio: "Tranquila bruja, tu hijo, tu familia y vuestro futuro están a salvo. Pasó la tormenta y este mismo año ya puedes empezar a sembrar, es seguro que vas a recibir la mejor cosecha que has podido soñar jamás". JAJAJA

miércoles, 9 de abril de 2008

A mi amor lo jubilan


Allá por el año 1943 nació un niño. Era rubio y nació en el seno de una familia muy pobre. Su madre decía que era el segundo de sus varones. Corrían tiempos muy malos, pero Isabel, que así se llamaba su madre, contaba que era un niño con talento ya que siempre estaba afanado haciendo cosas muy bonitas. Era un artista con su navajilla, le gustaba hacer manualidades de todo tipo. Su vida de niño fue bastante triste, aunque en la adolescencia su vida fue normalizándose. Trabajó en muchos y varios oficios todos muy penosos y con muy poca remuneración. Todo se desarrolló en la época de la dictadura donde los hombres tenían pocos derechos.

Trabajando él en un taller de carrocería, me dejé caer por allí. No fue mi gusto ir por allí, yo tenía un deber y un trabajo, era llevar a mi hermano el desayuno. ¿Y que fue lo que pasó? Que Diego y yo nos encontramos de cara y él se quedó enbrujado, cosa normal, mi gracia es esa, enbrujar a las gentes. Desde ese día su joven vida cambió, y desde el veinticuatro de junio del mil novecientos sesenta y dos que me conoció, no ha dejado de amarme ni un solo momento. En el año mil novecientos sesenta y siete, nos vestimos con traje elegante. Era muy importante ir bien vestidos, se trataba de una unión de por vida y el momento así lo requería. Qué hermosos años pasamos juntos. Venía de camino una brujita muy deseada por los dos. Después esa brujita quería un hermanito y, cómo no, tuve que aplicarme en hacer excelentes pócimas para traer ese hermanito que la brujita tanto deseaba, y llegó ese hermanito, y como llegó, traía bajo el brazo un montón de proyectos y pensamientos muy positivos. Yo, esa bondad no la conocía y él me enseñó a ser una bruja bondadosa.

Falta poco para que llegue ese día que más que bueno, para la bruja es un día un triste. Yo no entiendo de jubilaciones ni tampoco de eventos, estoy un poco nerviosa creo que esto de la jubilación es algo muy malo, pero estoy contenta y a la vez un poco despistada. Estoy deseando que llegue ese día y ya os contaré como duermo con un jubilado. ¿Sabéis qué haré? Haré la pócima que hice cuando le conocí, y seguiré viviendo mi vida con él, todo del mismo color JAJAJA.

jueves, 27 de marzo de 2008

Pan y chocolate


En la década de los años cincuenta conocí una niña que tenía seis hermanos y era huérfana de madre. Vivía en un barrio de los suburbios de la capital. Paquita, que así se llamaba, era una niña con mucha vitalidad y muy predispuesta al trabajo, hasta el punto de subirles agua a los vecinos a sus propias casas, hacerles recados e incluso fregarles los cacharros. Eso sí, ¡a cambio de alguna prestación económica!

Un día jugando al juego de "al pasimisí ", se dio cuenta que Marisol, una compañera de juego (que por cierto, su papá ganaba dinero y tenía buena casa y sustento para comer) se dejó el bocadillo de chocolate en la acera de una casa. Ella, que tenía bastante necesidad, al verlo, lo cogió, salio corriendo a su casa y se lo comió en los
prácticamente cincuenta metros que anduvo hasta llegar a su casa. Al entrar su padre le dijo, ¿ya estas aquí? Lógicamente al padre le extrañó que volviera tan pronto.

No transcurrieron apenas unos minutos, cuando se oyeron unos golpes en la puerta y hablar a una señora que decía: "Señor Santiago, soy la Señora Esperanza. Mire, su hija le ha quitado a mi hija el bocadillo". La niña, al oír la voz de la señora, rápidamente se escondió debajo de la cama. Os podéis imaginar como le latía su corazón. El padre, que era un señor que no quería que nadie le llamara la atención por nada y además era muy tímido, no se lo pensó dos veces. Se quitó la correa y voceando y pegándola, sacó a Paquita de debajo de la cama. Todo esto, claro está, ocurría con la señora allí. ¡Pobre niña! Caro le costó el pan con chocolate. A ella eso no se le olvidó, ni perdonó. Nunca entendió por qué su padre tuvo que hacer un teatro tan cruento, haciendo feliz a un extraño con el sufrimiento de su propia hija. A Paquita ese día no se le ha olvidado jamás, y hoy lo cuenta aquí en segunda persona, cuando en realidad es ella la primera persona. Qué tiempos aquellos, relata Paquita.

¡Gracias, fulmini & saette!