
Allá por el año 1943 nació un niño. Era rubio y nació en el seno de una familia muy pobre. Su madre decía que era el segundo de sus varones. Corrían tiempos muy malos, pero Isabel, que así se llamaba su madre, contaba que era un niño con talento ya que siempre estaba afanado haciendo cosas muy bonitas. Era un artista con su navajilla, le gustaba hacer manualidades de todo tipo. Su vida de niño fue bastante triste, aunque en la adolescencia su vida fue normalizándose. Trabajó en muchos y varios oficios todos muy penosos y con muy poca remuneración. Todo se desarrolló en la época de la dictadura donde los hombres tenían pocos derechos.
Trabajando él en un taller de carrocería, me dejé caer por allí. No fue mi gusto ir por allí, yo tenía un deber y un trabajo, era llevar a mi hermano el desayuno. ¿Y que fue lo que pasó? Que Diego y yo nos encontramos de cara y él se quedó enbrujado, cosa normal, mi gracia es esa, enbrujar a las gentes. Desde ese día su joven vida cambió, y desde el veinticuatro de junio del mil novecientos sesenta y dos que me conoció, no ha dejado de amarme ni un solo momento. En el año mil novecientos sesenta y siete, nos vestimos con traje elegante. Era muy importante ir bien vestidos, se trataba de una unión de por vida y el momento así lo requería. Qué hermosos años pasamos juntos. Venía de camino una brujita muy deseada por los dos. Después esa brujita quería un hermanito y, cómo no, tuve que aplicarme en hacer excelentes pócimas para traer ese hermanito que la brujita tanto deseaba, y llegó ese hermanito, y como llegó, traía bajo el brazo un montón de proyectos y pensamientos muy positivos. Yo, esa bondad no la conocía y él me enseñó a ser una bruja bondadosa.
Falta poco para que llegue ese día que más que bueno, para la bruja es un día un triste. Yo no entiendo de jubilaciones ni tampoco de eventos, estoy un poco nerviosa creo que esto de la jubilación es algo muy malo, pero estoy contenta y a la vez un poco despistada. Estoy deseando que llegue ese día y ya os contaré como duermo con un jubilado. ¿Sabéis qué haré? Haré la pócima que hice cuando le conocí, y seguiré viviendo mi vida con él, todo del mismo color JAJAJA.
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