viernes, 11 de abril de 2008

La verdad con luz propia


Los días que he vivido en casi dos años han sido días grises, muy grises. Cayeron relámpagos que incendiaron mi corazón, las cenizas cegaron mis ojos, el agua ahogó la cosecha del futuro. Con mi escoba quería volar, pero de ella me caía, así pasaban los días, esta muy feo que una bruja llore pero lloré y cuánto lloré.

Un día estaba yo preparando una pócima, cuando llamaron a la puerta. Abrí, y no ví nada. Seguí con mi pócima y de ella salió una luz que me iluminó y me hizo ir detrás de ella. La seguí y me llevó a un rincón de mi caverna. Me señaló e insistió en que me sentara.




Yo me senté, y noté que la luz me envolvía, me acariciaba, me besaba y me susurraba al odio: "Tranquila bruja, tu hijo, tu familia y vuestro futuro están a salvo. Pasó la tormenta y este mismo año ya puedes empezar a sembrar, es seguro que vas a recibir la mejor cosecha que has podido soñar jamás". JAJAJA

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