viernes, 2 de mayo de 2008

Llegó el día

Por fin llegó mi día. Un día esplendoroso, bonito, divertido, muy cariñoso y no se que más decir porque por muy bruja que soy, no soy capaz de entender lo que allí pasó. Lo que sí puedo decir es que la bruja lloró y tuve momentos de paralización. No podía tragar mi propia saliva y sentía que me ahogaba. Qué cosas le pasan a una bruja, no sé si me voy a recuperar.

Voy a ver si os puedo contar alguna cosa. Lo primero que debo decir y me ha divertido mucho es engañar a mi jubilado, y lo he conseguido, claro, con la complicidad de otras personas, las cosas han salido muy bien, y todos estamos muy contentos.

La bruja Pacuja a vivido muchos años con este hombre y los que piensa vivir, porque ahora es el momento más bello de esta unión. Nos conocimos siendo muy jóvenes. Yo por entonces era una bruja sin experiencia y como es natural mis pócimas no salían como yo las soñaba, pero mi paciencia y mi perseverancia me llevó a ser una bruja llena de vida y vitalidad y he conseguido todo aquello que mi corazón deseaba. Os aconsejo a todos que andéis por el mismo sendero que yo, os aseguro que es majestuoso y sabio. Si lo andáis os llevará a la paz y al sosiego que todos soñamos.

Pasaron muchos años para llegar a este momento y en todos estos años hemos vivido momentos inolvidables pero también con muchas penas. Dicen por esos mundos que las brujas no tenemos corazón, pero yo sin embargo os digo que mienten. Nosotras tenemos corazón. Amamos si nos aman y a veces nuestro corazón enferma de tanto querer. Conozco a brujas que tienen su corazón más grande que el propio universo. Bueno que más quereís que os cuente, ah se me olvidaba... ¡dormir con un jubilado es magnífico!. Jajaja

1 comentario:

Ruth Cabero Martínez dijo...

Hola, qué tal hace mucho que no te veo por mi blog y te he contestado.
Me gusta contar contigo y tus comentarios.
Espero verte pronto.
Un beso. Ruth